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sábado, 3 de diciembre de 2011

Moguer

Moguer se encuentra situado en un lugar estratégico junto al río Tinto y al mar, cuenta con una población estable de unos 18000 habitantes, aunque esta cantidad aumenta por la llegada de inmigrantes en temporada fresera. Cuenta con un emplazamiento envidiable y una gran riqueza natural, dada su situación entre el Océano Atlántico y el Parque Nacional de Doñana.Actualmente la economía de la ciudad se basa en la producción de frutas, con especial importancia las fresas, que suponen la principal fuente de ingresos de Moguer, junto al innegable valor turístico de sus playas como oferta de ocio y descanso.Sus fiestas quedan marcadas por la devoción a la Virgen de Montemayor, patrona de Moguer, en cuyo honor se celebran las fiestas patronales y una romería. También son dignas de mención su Semana Santa y su gran tradición rociera, contando Moguer con una de las hermandades más antiguas de la provincia.HISTORIA Aunque se han hallado restos arqueológicos de origen neolítico y fenicio, destacan los elementos de época romana, que sitúa a Moguer como uno de los puntos estratégicos del comercio de la zona. Posteriormente, encontramos diversos vestigios de la dominación musulmana de la zona, a partir del siglo VIII, y de la que podría provenir su actual nombre: Moguer, que deriva del vocablo árabe Mugar. Las tierras de Moguer fueron reconquistadas en tiempos de Fernando III el Santo, entre los años 1239 y 1240, por la Orden de Santiago, pasando a formar parte del territorio de Castilla. En 1333, el rey Alfonso XI dona la villa a Alonso Jofre Tenorio, quien manda construir el convento gótico-mudéjar de Santa Clara. Desde entonces Moguer se desarrolla como municipio independiente. Posteriormente pasará a manos de María Tenorio, hija de Alonso Jofre Tenorio, que emparentará con la familia de los Portocarrerro, vinculados posteriormente a la Casa de Alba, a la que quedará ligado en el futuro el señorío de Moguer.Será ya en el año 1492 cuando Moguer destaque por su participación en el descubrimiento de América. Esta se plasma en la aportación de la carabela “Niña” y la participación de marineros moguereños. Uno de los personajes importantes del momento será la abadesa del convento de Santa Clara, Inés Enríquez, por su apoyo a la empresa de Colón, quien, a su vez, elige el convento para orar en acción de gracias al regreso del primer viaje. Por todo ello, se puede afirmar que el papel de Moguer en el Descubrimiento de América fue de primer orden. El siglo XVII se va a caracterizar por la crisis económica que sufre todo el país, aunque en 1642 le fue otorgado el título de ciudad por el rey Felipe IV. Durante el siglo XVIII habrá cierta recuperación económica y Carlos III le concede los títulos de “Muy Noble y Muy Leal”, por los servicios prestados a la corona. En esta época, en Moguer prolifera el cultivo de la vid, que se convierte en motor económico de la villa; el puerto de la ciudad adquiere un papel fundamental en el desarrollo comercial de la zona. Proliferan las bodegas y tonelerías y Moguer se convierte en un bullicioso centro económico. En el s. XIX los franceses llegan al municipio y se apropian del convento de San Francisco donde instalan su cuartel. A finales de la misma centuria se producirá un desarrollo de la producción vinícola importante. En el siglo XX el desarrollo económico de la ciudad sufrirá un fuerte estancamiento, a causa de diferentes problemas relacionados con su principal fuente de ingresos hasta el momento, la vid. La ciudad se recuperará económicamente a finales de siglo, gracias a la influencia de las industrias de la capital así como con el renacimiento agrícola, con especial importancia del cultivo de la fresa, que se convertirá en el motor económico de la zona. No podríamos dejar pasar este repaso histórico sin recordar al más célebre hijo de la ciudad de Moguer: Juan Ramón Jiménez, eternamente ligado a su ciudad natal, y Premio Nobel de Literatura en 1956.

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